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En este espacio publicamos algunas reflexiones y pensamientos para alimentar tu vida espiritual. Incluimos, también, comentarios a algunos pasajes de Evangelio, con la intención de colaborar en tu encuentro orante con la Palabra. Como dice Isaías (cfr. Is. 55,10-11), ella es eficaz en nuestros corazones, para animarnos a la verdadera conversión. En el Evangelio es Jesús mismo el que nos habla e interpela, y por eso es guía segura para nuestras vidas. Los animamos a que se aproximen a su lectura pidiendo la luz del Espíritu, para comprender su sentido en el aquí y ahora que nos toca vivir.
Si lo necesitás, te ofrecemos una pequeña Introducción a la Biblia, para conocer aspectos básicos que nos ayuden a comprenderla. También te brindamos algunas pistas para Orar con la Palabra.
Esperamos que todo esto te sea útil para descubrir el hermoso proyecto que el Señor tiene para vos.
Bendiciones.

miércoles, 29 de junio de 2011

Todo lo que respira alabe a Dios




Escuchando esta canción y viendo estas hermosas imágenes me sentí inspirado a compartirles lo siguiente:

A veces es duro...


A veces es duro, porque en nuestra entrega, en nuestro esfuerzo por vivir el amor, por superarnos y ser "perfectos como nuestro Padre es perfecto" muy pocos lo reconocen. Aunque nosotros percibimos que, con la ayuda de la gracia de Dios, a veces hasta damos pasos gigantescos, muy pocos lo perciben. Sobre todo nos duele que nuestros seres queridos, aquellos que son más significativos para nosotros (familia, amigos, comunidad, etc.), pasen inadvertidos frente a nuestro crecimiento. Nunca puede ser esta razón para nuestro desaliento. Porque como nos enseñó Jesús, no nos debe preocupar el reconocimiento de los hombres, sino el reconocimiento de Dios. Si nuestro expectativa está puesta en los demás, nos frustraremos con facilidad. Si nuestro esfuerzo se dirige a agradar a Dios, por amor a él, como respuesta de amor a su amor primero, entonces ese esfuerzo será fuente de alegría y plenitud.
Recordemos lo que la Madre Teresa de Calcuta enseñó a sus monjas: "SI SE DESALIENTAN, ES QUE SON ORGULLOSAS".  Genialidad que sólo los santos pueden tener (porque son animados por el Espíritu).

lunes, 27 de junio de 2011

Heridas para amar


No toda herida es para sanar... A veces tengo la impresión que nuestro encuentro con Jesús puede estar condicionado por este deseo: que él nos sane... pero si bien, al comenzar el camino para seguir a Jesús, es necesario sanar muchas heridas, para poder seguirlo mejor, hay otras que él prefiere que sigan, que permanezcan, para darnos la oportunidad de ofrecer algo, de tener algo para dar, con amor, en respuesta a su amor infinito... Y de golpe, esa herida, es una bendición, un canal de gracia, porque por ella el Señor nos va tomando, nos va transfigurando, cristificando, haciéndonos más semejantes a él... Por esa herida compartimos sus llagas, como estigmas en nuestras almas... Y esa herida, que tanto nos hace sufrir, es hoy también fuente de gozo, porque por ella amamos más a nuestro Señor... Esa herida, que ayer era fuente de pecado (de muchos de nuestros pecados personales, porque por ella estamos condicionados) es hoy fuente de amor y santidad... Porque lo importante de ir al encuentro con el Señor no es que nos sane, sino él, encontrarnos con él, vivir en su amistad, ser sus AMANTES, vivir para experimentar su amor y amarlo... Y es allí donde la herida es una hermosa oportunidad de AMAR, nuestro getsemaní... Santa Teresa de los Andes le escribía a su madre desde el convento: "Deseo mamita que estés bien, pero a decir verdad, no puedo desear que no sufras, porque es en la cruz donde más íntimamente unidos estamos a nuestro Señor amado..." Les recuerdo las palabras de san Pablo: "Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí." Gal. 2, 20"

Amar y Orar


Primero, una hora de oración todos los días (no dos medias horas)... Y Cristo comienza a tomar nuestras vidas... Después, cuando él comienza a inundar nuestro corazón con su amor, siguen las obras de caridad, los sacrificios, las pequeñas penitencias y renuncias de todos los días... Sentimos que ante el infinito amor de Dios, no nos alcanza todo nuestro amor para responder, y queremos entregar la vida entera... Es entonces hora de concretar ese deseo... Ya no es suficiente orar, es tiempo de AMAR, amar como él nos amó... Y en la medida que amemos, Dios nos seguirá inundando de su amor, cada vez más... Ya no es entonces amar porque él lo mandó, es ya una necesidad... Y así, se abre un hermoso círculo virtuoso (como vicioso, pero al revés), donde a más oración, más experiencia de su amor, y a mayor experiencia, más deseo de responder amando, y a más respuesta de amor (en acciones concretas, en primer lugar a los hermanos), más experiencia de amor y deseo de estar a solas con él en la oración y... ¡el círculo comienza de nuevo! Por eso, no quiten ninguno de los dos pilares del camino espiritual: ORACIÓN y OBRAS (bien concretas) de AMOR. Si alguna de las dos falta, el círculo virtuoso se cierra, y nuestro caminar hacia la santidad se ve condicionado... Y recuerden la medida que madre Teresa da del amor: "Hay que amar hasta que duela", y lo que nos dice nuestro papa (Benedicto XVI): "Quien no está dispuesto a sufrir, no está dispuesto a amar". Pero lo más importante es la medida que él mismo Jesús da: "Ámense como yo los he amado", es decir, ¡¡¡hasta DAR LA VIDA!!! Por eso... a ¡¡ORAR y AMAR!!