No toda herida es para sanar... A veces tengo la impresión que nuestro encuentro con Jesús puede estar condicionado por este deseo: que él nos sane... pero si bien, al comenzar el camino para seguir a Jesús, es necesario sanar muchas heridas, para poder seguirlo mejor, hay otras que él prefiere que sigan, que permanezcan, para darnos la oportunidad de ofrecer algo, de tener algo para dar, con amor, en respuesta a su amor infinito... Y de golpe, esa herida, es una bendición, un canal de gracia, porque por ella el Señor nos va tomando, nos va transfigurando, cristificando, haciéndonos más semejantes a él... Por esa herida compartimos sus llagas, como estigmas en nuestras almas... Y esa herida, que tanto nos hace sufrir, es hoy también fuente de gozo, porque por ella amamos más a nuestro Señor... Esa herida, que ayer era fuente de pecado (de muchos de nuestros pecados personales, porque por ella estamos condicionados) es hoy fuente de amor y santidad... Porque lo importante de ir al encuentro con el Señor no es que nos sane, sino él, encontrarnos con él, vivir en su amistad, ser sus AMANTES, vivir para experimentar su amor y amarlo... Y es allí donde la herida es una hermosa oportunidad de AMAR, nuestro getsemaní...
Santa Teresa de los Andes le escribía a su madre desde el convento: "Deseo mamita que estés bien, pero a decir verdad, no puedo desear que no sufras, porque es en la cruz donde más íntimamente unidos estamos a nuestro Señor amado..."
Les recuerdo las palabras de san Pablo: "Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí." Gal. 2, 20"
En este espacio publicamos algunas reflexiones y pensamientos para alimentar tu vida espiritual. Incluimos, también, comentarios a algunos pasajes de Evangelio, con la intención de colaborar en tu encuentro orante con la Palabra. Como dice Isaías (cfr. Is. 55,10-11), ella es eficaz en nuestros corazones, para animarnos a la verdadera conversión. En el Evangelio es Jesús mismo el que nos habla e interpela, y por eso es guía segura para nuestras vidas. Los animamos a que se aproximen a su lectura pidiendo la luz del Espíritu, para comprender su sentido en el aquí y ahora que nos toca vivir.
Si lo necesitás, te ofrecemos una pequeña Introducción a la Biblia, para conocer aspectos básicos que nos ayuden a comprenderla. También te brindamos algunas pistas para Orar con la Palabra.
Esperamos que todo esto te sea útil para descubrir el hermoso proyecto que el Señor tiene para vos.
Bendiciones.
Equipo de MOVIENDO MONTAÑAS
lunes, 27 de junio de 2011
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