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En este espacio publicamos algunas reflexiones y pensamientos para alimentar tu vida espiritual. Incluimos, también, comentarios a algunos pasajes de Evangelio, con la intención de colaborar en tu encuentro orante con la Palabra. Como dice Isaías (cfr. Is. 55,10-11), ella es eficaz en nuestros corazones, para animarnos a la verdadera conversión. En el Evangelio es Jesús mismo el que nos habla e interpela, y por eso es guía segura para nuestras vidas. Los animamos a que se aproximen a su lectura pidiendo la luz del Espíritu, para comprender su sentido en el aquí y ahora que nos toca vivir.
Si lo necesitás, te ofrecemos una pequeña Introducción a la Biblia, para conocer aspectos básicos que nos ayuden a comprenderla. También te brindamos algunas pistas para Orar con la Palabra.
Esperamos que todo esto te sea útil para descubrir el hermoso proyecto que el Señor tiene para vos.
Bendiciones.

jueves, 17 de enero de 2013

En el infierno, el cielo


Debo admitir, que frente a los grandes sufrimientos e injusticias que vemos por estos lados, suele ganarme la ira, y reprocho la inacción de tantos, que terminan siendo cómplices de todo esto. Insisto, sin darme cuenta, desde lo moral, desde el "deberías". Y me olvido, tantas veces, compartir lo más importante: LO FELIZ QUE ME HACE ESTAR ACÁ Y HACER LO QUE HAGO. Me da un poco de vergüenza, porque es muy poco... Pero estoy seguro, que si no me dejara ganar tanto por mi egoísmo, mi felicidad sería mayor.
Doy gracias a Dios, por tanta gente que se suma a este sueño,de distintas formas. Y en todas veo lo mismo: Alegría! Y este lugar (Bº Maldonado, Bajada San José, Los Tinglados, Campo de la Ribera, La Barranquita), que tengo la gracia de habitar, enamora a cuantos pasan por acá. Es muy paradójico, pero donde más se siente la ausencia de Dios, por la cantidad de dolor e injusticias que se ven, yo, personalmente es donde más cerca me siento de Dios. Nunca lo había experimentado tanto como desde que estoy acá. Es como que en el infierno encontré el cielo.
Por eso hermano, quiero compartirte algo que tantas veces me olvido hacer: Trabaja por un mundo mejor, juégate, acá, con nosotros, o donde quieras o donde estés. Pero hazlo. No tanto porque es una exigencia moral. No. Te digo que lo hagas para que experimentes tú también a Dios en tu vida, para que experimentes lo que es la verdadera felicidad, esa felicidad que te hace levantar con pilas todos los días, pase lo que pase, porque tu vida tiene sentido a pesar del dolor. Y aún más, muchas veces es el dolor lo que da sentido a tu vida. Te digo que te juegues, para que disfrutes, como nosotros, de este pedacito de cielo.

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