Cristo es el amigo más exigente que he conocido. Poca veces me da lo que le pido. Tanto, que ya casi no le pido nada. Sí, en cambio, me pide, y mucho. Pero es el único que me hace feliz (por favor, no se pongan celosos mis otros amigos jajja!).
¿Cómo puedo pedirle algo, si ya me dio todo, hasta su vida misma?
¿Cómo puedo pedirle algo, si soy tan nabo para darme cuenta lo que me conviene? Tiene mucho más sentido confiar en que no me hará faltar nada de lo realmente importante para mí.
¿Cómo decirle que no después de todo lo que me ha dado? ¡Y cuántas veces le digo que no!!
¿Cómo decirle que no, si en eso que él me pide, por más que duela, está mi felicidad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario